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La importancia de escuchar a tu hijo

¿Has identificado qué emoción es la que más reprimes?

Gabriela Reza Goytia
Terapeuta de Niños, Adolescentes y Adultos
en Vive y Crece*

Todo el tiempo estamos sintiendo, y sabemos que estamos sintiendo porque nuestro cuerpo nos lo informa a través de sensaciones. En ocasiones por estar viviendo en nuestro mundo tan de prisa, pocas veces nos damos la oportunidad de detenernos e identificar ¿cómo nos sentimos? escuchando las sensaciones en nuestro cuerpo; a veces podemos enojarnos de una manera tan exagerada cuando en realidad lo que estamos sintiendo es tristeza y esto es porque probablemente desde niños se nos ha enseñado a reprimir nuestras emociones, al grado de que ya ni nosotros mismos podemos identificar lo que realmente estamos sintiendo.

Nuestras emociones tienen una función vital en nuestra vida. Miriam Muñoz Polit, fundadora del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt,  menciona que existen 5 emociones básicas de las cuales se desencadenan todas las demás, siendo éstas: el Miedo, la Alegría, la Tristeza, el Enojo y el Afecto. El Miedo nos permite protegernos, una persona que casi no contacta su miedo probablemente se ponga en situaciones de riesgo constantemente; la Alegría, nos permite sentir vitalidad en nuestra vida, alguien que casi no contacta su alegría probablemente se sienta frecuentemente aburrida o con monotonía; la Tristeza nos permite retirarnos para volver a estar con nosotros mismos, es un aviso que nos dice “retírate de ahí y vuelve a estar contigo”, el Enojo nos permite poner límites, una persona que casi nunca se enoja difícilmente podrá poner límites a los demás; y el Afecto nos permite vincularnos con el otro, una persona que casi no se permite dar o recibir afecto difícilmente podrá establecer vínculos con los demás.

Cuando alguna de estas emociones ya forma parte de nuestra vida de una manera exagerada, como enojarnos constantemente, o estar tristes todo el tiempo, entonces es momento de poner atención a cuál de las otras  emociones casi no permitimos expresar; por ejemplo puedo ser una persona muy enojona y darme cuenta que casi no soy afectiva;  o ser una persona muy miedosa, lo que me está impidiendo atreverme a vivir más experiencias en mi vida que me brindarían una mayor vitalidad y alegría. Lo importante es identificar qué emoción de estas cinco es la que CASI NO NOS DAMOS OPORTUNIDAD DE SENTIR Y EXPRESAR, pues en la medida que nos permitamos expresar cada vez más la emoción que más reprimimos, experimentaremos un mayor crecimiento en nosotros.

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