Contáctanos

Hay una persona con la que cada uno de nosotros va a vivir durante todo el tiempo que dure nuestra existencia: con nosotros  mismos, quizá esto suene obvio pero no hay alguien más que viva en mi ser, yo soy el protagonista de mi historia. Para que mi relato de mi mismo se pueda sostener, es necesario que me ponga en contacto conmigo, que mantenga una continua atención y de consciencia sobre mis sensaciones, ideas, pensamientos, emociones, sentimientos y necesidades; haciendo un ejercicio permanente de interrogación interna sobre la base de estas preguntas: ¿cómo me siento?,  ¿qué pienso?,  ¿qué necesito?, ¿qué deseo?, ¿qué puedo?, ¿qué tengo?, ¿qué sé?; pues no se nos estimula a vivir en contacto con estas interrogantes, no se nos incita a convivir con nosotros mismos; por ello, es frecuente que adoptemos modelos y mandatos en los que sentimos, pensamos, queremos, deseamos, elegimos y opinamos a partir de lo que “otros esperan de mí”, o de lo que “los demás quieren para mí”, o cubriendo las expectativas que los “demás tienen en mí”;  convencidos de que eso es lo que queremos.

Cuando empiezo a hacerme preguntas sobre mi mismo, comienzo a conocerme, crece mi autoridad sobre la persona que soy y ejerzo mi propio poder ante los demás.

Regresar a artículos



comments powered by Disqus